La Argentina conserva más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos, pero el proyecto de Presupuesto Nacional 2027 contempla destinar apenas $39 mensuales por hectárea para protegerlos. La cifra surge de un análisis de la Fundación Vida Silvestre Argentina, que advirtió que los fondos previstos representan apenas el 4,07% de lo establecido por la Ley de Bosques.
La Ley 26.331, aprobada en 2007, establece que el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos debe recibir, como mínimo, el 0,3% del presupuesto nacional. Para 2027 eso correspondería a $606.304 millones, pero el proyecto del Poder Ejecutivo contempla apenas $24.668 millones. Se trata de uno de los porcentajes más bajos desde la sanción de la normativa.
“Es imposible proteger nuestros bosques con estos recursos. Las provincias no pueden fiscalizar ni controlar, y los propietarios no reciben estímulos para usar de manera sustentable, conservar ni restaurar”, sostuvo Manuel Jaramillo, director general de la entidad. Divididos entre las hectáreas existentes, los recursos proyectados arrojan una inversión anual de apenas $466 por hectárea.
El problema no es nuevo. Salvo en los primeros años de implementación, los fondos asignados nunca superaron el 10% de lo que correspondía. “Realizamos este pedido todos los años, porque es algo que se repite en cada presentación del presupuesto nacional”, recordó Jaramillo.
El panorama presupuestario también fue cuestionado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN): durante 2025 se ejecutó apenas el 31% de los fondos previstos para conservación y, en los primeros ocho meses de 2026, la ejecución alcanzó el 16,9%. El proyecto para 2027 plantea financiar solo 23 planes de manejo sostenible, frente a los 1.200 contemplados en 2022.
A la subejecución se suma la continuidad de desmontes en áreas donde la deforestación está prohibida. La expansión agropecuaria, forestal y urbana, junto con obras de infraestructura, sigue presionando sobre ecosistemas cuya protección depende de la capacidad de fiscalización provincial. Chaco perdió más de 8.600 hectáreas de bosque nativo en 2025.
La relevancia de estos ecosistemas excede la protección de árboles y animales: regulan el ciclo del agua, almacenan carbono, moderan inundaciones y erosión, y proveen alimentos, materias primas y recursos económicos a numerosas comunidades. “Conservar y utilizar sustentablemente los bosques nativos es una obligación legal y una oportunidad para el desarrollo económico y social”, concluyó Jaramillo.