La inflación volvió a subir en términos mensuales. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional avanzó 1,7% en agosto, 0,4 puntos porcentuales más que en julio, y acumula 21,3% entre enero y agosto, por encima del 19,5% registrado en el mismo período de 2025.
El dato surge de un relevamiento de Politikon Chaco elaborado sobre la base de datos de los organismos estadísticos provinciales y del INDEC. En el ranking mensual, detrás de Neuquén (2,3%) quedaron Río Negro (2,1%), Chaco (1,9%) y Santa Fe, Tucumán y Córdoba (1,8%), mientras que Mendoza (1,5%) fue la única jurisdicción por debajo del promedio nacional. En términos interanuales, la inflación nacional alcanzó el 33,5%, con Neuquén a la cabeza (36,2%) y Río Negro en el extremo opuesto (28,2%).
El informe detecta una tendencia “predominantemente desaceleratoria” frente al mes anterior, pero el detalle matiza cualquier lectura lineal. Seis jurisdicciones redujeron el ritmo de aumento de precios, con CABA a la cabeza, donde la velocidad mensual bajó 1,2 puntos porcentuales. En cambio, Chaco y San Luis fueron las únicas provincias donde el índice aceleró, 0,2 y 0,4 puntos respectivamente.
La composición de la suba explica por qué el alivio es sólo parcial. El rubro Vivienda y servicios públicos trepó 3,6% en Chaco, 2,8% en Mendoza y 2,6% en CABA y San Luis. Educación mostró aumentos todavía más fuertes: 4,4% en Neuquén, 4% en Jujuy y 3,9% en Mendoza. Y los alimentos presionaron con particular fuerza en el norte y la Patagonia: 3% en Neuquén, 2,7% en Río Negro, 2,6% en Chaco y 2,5% en Jujuy.
El propio diagnóstico del trabajo es elocuente: la inflación de agosto estuvo menos asociada a un shock generalizado de bienes y más vinculada a aumentos en servicios y componentes regulados o no transables. Se trata de precios que no responden al libre juego de la oferta y la demanda, sino a decisiones tarifarias y a costos internos.
Para los hogares, el resultado es concreto: los rubros que más suben —vivienda, educación y comida— son los que menos margen tienen para postergarse. Con un acumulado anual ya superior al de 2025 y una dispersión que llega a 4,1 puntos entre provincias, la desaceleración aparece más como una tendencia despareja que como un resultado consolidado.