El desembarco libertario en la pelea interna de Misiones no es un dato aislado: es el mismo libreto del Ejecutivo nacional que ahora se replica en las provincias. En plena ruptura entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, principal referente del ex Frente de la Concordia, el diputado local Adrián Núñez lanzó una plataforma para consultar, partida por partida, cómo se distribuyen los recursos de la provincia. La herramienta se vende como transparencia, pero detrás del relato asoma la misma obsesión del modelo: poner en la mira al Estado y a quienes trabajan en él.
Los números que la avanzada libertaria exhibe son su carta de batalla: gastos por 4 billones de pesos y más de 65.000 empleados públicos. La operación es conocida: se señala el empleo estatal como gasto superfluo mientras se omite que esos sueldos sostienen la economía real de la provincia. Es el mismo argumento con el que la gestión libertaria asfixió el consumo popular a nivel nacional y que ahora, como un desplome inducido, se traslada al plano provincial. Mientras el relato oficial insiste en una recuperación en «V», la discusión se corre al terreno de siempre: cuánto Estado hay que demoler.
La lectura política es clara. Los libertarios no eligen la pelea Rovira-Passalacqua por casualidad: aprovechan la fisura del oficialismo misionero para instalar su agenda y ganar protagonismo. El blanco no es un gobierno, es el Estado provincial entero: sus recursos, sus trabajadores, su capacidad de intervenir. Es el mismo vaciamiento que Nación aplica sobre las provincias y que golpea de lleno a la Provincia de Buenos Aires, motor productivo del país castigado por el ajuste del Ejecutivo nacional.
Lo que sigue es previsible. Si el discurso del gasto como botín logra imponerse en Misiones, el camino queda servido para replicar la motosierra en cada distrito. El objetivo final no es ordenar las cuentas: es desguazar el Estado y dejar a los trabajadores y a los sectores populares a merced del mercado. La pelea de fondo, otra vez, no es contable sino política.