El conflicto en la ex Cameron escaló a niveles institucionales y obligó al Ejecutivo provincial a tomar cartas en el asunto para contener un descontento social que amenaza con desbordar los límites de Villa Mercedes. Tras una extenuante reunión de tres horas donde el gremio rechazó de cuajo las mezquinas propuestas de la gerencia de Norfabril SA, el Estado puntano dictó la conciliación obligatoria para enfriar las calles. La medida congela por 15 días las protestas obreras, pero deja expuesta la total vulnerabilidad de los trabajadores frente a un empresariado que se siente respaldado por el discurso de flexibilización laboral del Gobierno nacional.
La intervención oficial busca forzar a los representantes de Norfabril a sentarse el 25 de junio con una propuesta seria que subsane la falta de pago de indemnizaciones y las deudas paritarias. Los empleados recordaron que la crisis actual no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un modelo económico centralista que asfixia a las provincias y destruye el empleo formal. En el predio fabril reina la desconfianza: los trabajadores acatan la orden legal de volver a sus puestos, pero advierten que la paz social en el polo textil dependerá exclusivamente de que la patronal deje de financiar su crisis a costa de los derechos de sus dependientes.